Es un proceso de remediación relacionado a la degradación y disipación de los compuestos orgánicos en el agua subterránea que puede aplicarse cuando existen en el sitio mecanismos que generan naturalmente una reducción de la concentración del contaminante disuelto en agua subterránea.

Esta técnica es utilizada para compuestos volátiles y semivolátiles y requiere estrictos monitoreos dado que la biodegradación debe ser medida mediante datos geoquímicos que indiquen el grado y tipo de actividad biológica.

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